Entry: Reclamamos nuestro derecho a vivir en paz. La exageración, la intolerancia y la falta de respeto de nuestra prensa. Tuesday, January 01, 2008



Ayer colocamos un artículo de Pérez-Reverte en "el pais", y hoy de Juan Manuel de Prada en el ABC... ¿quién ha perdido la perspectiva de este pais en el que vivimos?.
Los periódicos y los que manejan sus hilos... La mayoría de la gente que habitamos en este país, tomamos café con homosexuales que viven con sus parejas, tomamos café con heterosexuales que tienen parejas, tomamos café con heterosexuales que no tienen pareja, tomamos café , o al menos lo intentamos, con buenas personas, cariñosas, como toda la vida de Dios.

Habría que hablar de cómo ya no valen razones, ni conocimiento y respeto mutuo. sino golpes, insultos y demás faltas de delicadeza y de sentimiento cristiano. Probablemente algunos todavía les gustaría eliminarnos a todos los que no pensamos como ellos. Ya vimos lo que pasó en este país en el 36, fueron unos los que se levantaron en armas contra los que habían votado en unas urnas.

Pero de verdad os digo, que en la calle, las cosas son de otra manera. Estamos hartos en este país de exaltados, asesinos y los que intrigan y apoyan con el beneplácito de unos medios de comunicación sin respeto a aquellos que quieren que no podamos existir la diversidad de personas que existimos.
Por la bio diversidad humana... aunque algunos por el bien de los demás deberían ser biodegradables...

Dejadnos vivir en paz.

 Deberíamos socialmente a todos estos seres que fomentan la inquina, la insidia, la falta de respeto, de esa forma tan irresponsable hacerles un cerco, que sólo se hablen entre ellos y su odio y miseria se la repartan...así les cabrá a más a cada uno.

Dejadnos vivir en paz, por favor!!!.
Reclamamos nuestro derecho a vivir en paz

Familia y tradición

Familia y tradición
LA celebración de la fiesta de las familias cristianasles ha dejado el cuerpo a los progres como a la niña de «El exorcista».El progre, que es analfabeto y se vanagloria de serlo, cuando serefiere a la familia le añade desdeñosamente el calificativo de«tradicional»; pero decir «familia tradicional» es como decir «cigüeñaovípara». El progre es ese tío que está dispuesto a defender laexistencia de cigüeñas que se reproducen al modo mamífero, o poresporas; y, del mismo modo, pretende vendernos la moto de que existenfamilias no tradicionales. Al decir «familia tradicional», el progrerevela dos rasgos constitutivos de su idiosincrasia: su inculturasupina (ignora el muy zoquete que traditio significa «entrega»,«transmisión»; y huelga explicar que no puede existir familia si noexiste transmisión de vida, afectos y valores) y su odio atávico,inveterado, insomne a la tradición.
Y es que la razón vital del progre no es otra que acabarcon la tradición, romper los vínculos que unen a unas generaciones conotras. La tradición es una larga cadena viviente en la que cada generación absorbe el acervo moral y cultural que la precede y loentrega a la generación siguiente; y en ese proceso de transmisión, queno es inerte ni fosilizado como pretende el progre, cada generaciónenriquece el legado recibido mediante aportaciones propias. Así ha ocurrido desde que el mundo es mundo, en el arte y en la vida; y lacivilización humana ha crecido de este modo, sobre el humus fecundo del os tesoros que las generaciones anteriores se han encargado depreservar y ceder en herencia a quienes venían después. El progre sabeque, mientras esta cadena no se quiebre, no logrará imponer susdesignios; de ahí que quiera destruir el mundo heredado de nuestrosantepasados y sustituirlo por otro nuevo en el que ya no existanvínculos entre generaciones. Por supuesto, este afán destructivo no esinocente: el progre sabe que el hombre desvinculado deja de ser hombrepara degenerar en monicaco; sabe que, desamparado de la tradición, elhombre se convierte en carne de ingeniería social.

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